Los productos chinos se han convertido en una parte omnipresente de la vida cotidiana en Colombia. Desde los estantes abarrotados de artículos electrónicos en los centros comerciales hasta las calles transitadas por vehículos híbridos y eléctricos, la influencia del gigante asiático se extiende por todos los rincones del país.
En 2023, China se consolidó como el segundo mayor proveedor de Colombia, con un impresionante 20% de participación en las importaciones totales, cifra que se acerca peligrosamente al 23% que ostenta Estados Unidos, el principal socio comercial del país. Lo que resulta aún más sorprendente es que este logro se ha conseguido sin la existencia de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambas naciones.
Las marcas chinas de celulares, como Xiaomi y Huawei, han experimentado un crecimiento exponencial en popularidad, desafiando el dominio histórico de Apple y Samsung. Según un estudio de Statista, la participación de estas cinco marcas en el mercado colombiano de smartphones se ha elevado del 24,01% en 2022 al 33,04% en 2023, con Xiaomi a la cabeza como líder en ventas.
El impacto de China no se limita al sector tecnológico. La industria automotriz también ha sido testigo de una notable penetración de vehículos chinos, especialmente en el segmento de híbridos y eléctricos. En 2023, se matricularon en Colombia 10.732 carros chinos, lo que representa un 5,7% del total de las ventas, una cifra que, a pesar de la caída general del mercado automotriz, continúa en ascenso.
Más allá de los productos de consumo, China también se ha convertido en un proveedor crucial de maquinaria y equipos para la industria colombiana. Aparatos de grabación e imagen, máquinas y partes de reactores nucleares, materiales plásticos y productos químicos orgánicos son solo algunos de los productos chinos que lideran las importaciones en sus respectivos sectores.
Las razones detrás de este auge chino son variadas. Por un lado, la competitividad en precios de los productos chinos es un factor determinante para los consumidores colombianos. Además, la calidad de los productos chinos ha mejorado considerablemente en los últimos años, lo que ha contribuido a su creciente aceptación.
Sin duda alguna, China se ha convertido en una fuerza económica dominante en el mercado colombiano. Su presencia se extiende por todos los sectores, desde el tecnológico hasta el industrial, y su influencia seguirá creciendo en los próximos años. La pregunta que queda por responder es cómo este nuevo panorama comercial afectará a la economía colombiana en el largo plazo.